día 21

el año pasado

viajé a piura,

te comenté los percances

de tan agobiado viaje,

la pérdida de mi pasaje

y mis 40 dólares en desventaja,

la madrugada que pasé 

echado sobre 4 bancas

tratando de encontrar 

un minuto de sueño,

 

el clima por allá era extraño

como una ironía hecha

en el momento correcto,

en el lugar correcto,

la vista del océano era vertiginosa,

el sentimiento de estar frente

a más de 100 millas de libertad

era escalofriante,

 

lo que no te comenté es que 

te buscaba,

en cada sábana,

en cada roca,

en cada grano de arena

de la playa pública

del pueblo,

en los 3 amaneceres

que me arrancaban de la cama,

en la esa soledad densa

que me acompañaba

por las noches

en lo más alto de

una montaña,

en las canciones de 

mon laferte

que me hacían soñar con

un nombre como el tuyo,

porque un viaje sin ti

es un recorrido

a ciegas,

es barranco

sin bohemia

y sus pintorescos 

murales,

es una tarde

sin la catedral de 

tus labios,

una experiencia

sin emoción

 

mi amor,

la luna llena de esta noche

me hace pensar en

que tal vez esta soledad 

no es tan mala

si a cada nube

la llamo como 

a ti

día 20

cada habitación en esta casa

es un libro abierto,

es una voz que por momentos

me lleva por un paseo

a algún domingo de 2006 

a las 7 pm

frente al televisor y un plato de yogurt;

la soledad es como un árbol

en un año sin estaciones,

es una casa sin cerrojos,

es un ropero con nada más

que ofrecer que un pijama,

 

de alguna manera,

te recuerdo en 

un domingo de 2006,

tenías puesto una camiseta

de game of thrones

y una casaca verde como

las hojas a tu alrededor,

eras una primavera suave

esperando en una banca,

la naturaleza es como una parte 

de tu piel que siempre

quiere regresar a ti,

 

yo llegaba

con una gripe en las manos

y muchos pañuelos de papel,

hubiera preferido llevar

flores a tu primavera

o estrellas a tu cielo,

habías pasado la mañana entera

en un museo que nos recuerda

que la violencia es una 

guerra que deja muchas crías,

que hubo un tiempo

en el pasado

cuando los años no tenían

estaciones, 

ni hojas,

ni primaveras,

solo un constante

perfume lúgubre,

como una nube que amenaza con

llover repentinamente,

 

esa misma tarde

subimos a un bus 

que nos trajo de vuelta 

a octubre,

todas las personas miraban 

asombrados este viaje astral,

sus ojos observaban

el cielo a través de sus ventanas,

 

por la noche 

caminamos sobre un puente

muy bohemio,

cada paso que dábamos

levantaba un bullicio 

de historia,

el viento cargaba 

flores de la canela;

 

de pronto miré con 

maravilla

cómo crecían flores

desde mis manos y

traías primaveras

a mi boca,

en medio de un centenar

de personas.

día 19

esta tarde te quiero 

escribir un libro,

no solo un párrafo,

un poema 

o una carta digital,

si no un libro entero,

un atlas de tus manos,

una colección completa

de todos los países a los

que viajo cuando tus palmas

colisionan con mi pecho

y la luna se encuentra 

con el sol

y las nubes empiezan a llover

desde mis ojos,

como la explosión atómica

de muchas estrellas,

 

podría escribir

la biografía de tu vida 

antes de mí,

las comidas favoritas

y tardes después

de tu escuela,

pasatiempos

y siestas de los fines 

de semana,

 

podría escribir

una crónica sobre

el arcoiris en tus labios

y los valles de tu ojos,

sobre las semanas de tus años,

 

el día en que naciste

7306 margaritas cayeron

sobre mi almohada,

las deposité

en una caja bajo mi cama

y planté una cada día

a un lado de la escalera en mi patio,

recuerdo que el día en que

me hablaste tenía las 

manos vacías

y nada más quedaba

por plantar,

 

quiero escribir acerca

de tu nacimiento,

reemplazaría el nombre 

de la primera persona

que te te tocó al nacer

por la mía,

envidio los ojos que te

vieron bajar una escalera

por primera vez,

lo siento,

 

esta tarde te quiero 

escribir un libro,

un libro tan extenso

que solo quepa en

los 8 mil océanos

que me sumergen

al atlantis de tu mirada.

 

 

día 18

a las 6 pm 

la ciudad entra en

una distópica penumbra

de soledad,

las gaviotas del cielo

corren a recoger los 

últimos pétalos del sol

sobre el océano pacífico,

haciendo llover en nuestros

oídos el sonido del mar,

trayéndonos los primeros

indicios de un verano que se extingue

de pronto;

 

lo que quiero decir,

querido amor,

es que por ti

podría intercambiar mi cuerpo

con una gaviota,

solo para susurrarte al oído

el sonido de nosotros dos

en un atardecer 

frente al mar,

mientras miras desde 

el cómodo reposo

de tu ventana.

día 17

tengo muchos diccionarios

en cada una de mis estanterías:

en la sala del primer piso, 

el la frustrada biblioteca 

de mi padre

al costado de mi habitación,

en todas las mesas que 

se han covertido en un 

orfanatiorio de tantos

libros bastardos,

 

estaba buscando el otro día

el nombre tuyo

entre toda la 

fauna semántica

del diccionario

que rescaté de un 

holocausto caníval

al fondo de la polvorienta

habitación,

 

siendo sincero,

quise mudar el nombre 

de cada flor

al tuyo

con urgencia aguda,

recalcitrante,

 

así que tomé una pluma

e inicié a tachar todo nombre

con ferocidad

y transformándolo al tuyo

con autoritarismo casi militar,

sin solicitar consenso alguno

de jardines botánicos

o parques,

porque a veces las mejores decisiones

se toman sin consultar;

 

la sensación de dibujar

cada letra de tu nombre

era casi artística,

afuera la lluvia

inundaba a la lima solitaria

que luego de tanto tiempo se da un respiro,

como limpiando las remembranzas

de que algún tiempo atrás

una civilización caminó sus calles,

 

ese sonido de las gotas 

colisionando con el suelo,

la delicadeza de 

contornear la belleza 

de tu nombre,

era como un tomar sorbo 

del vino más agradable

de algún pueblo francés,

 

tu nombre tenía ahora muchos

significados,

por ejemplo:

“planta liliácea, de jardín, de hermosos colores”,

otro leía:

flores amarillas que giran hacia el sol“, o

flor de la familia de las cariofiláceas, 

de colores vivos y variados”;

eres ahora

parte imborrable de 

la historia de la literatura,

 

para que 

de esa manera,

cuando sea que quiera

mencionar las cosas más bellas

que haya visto,

solo te mencione 

a ti.

día 16

¿has notado el rugido

que el mar hace cuando estás 

frente a él?

 

¿has notado la numerosa 

cantidad de olas

que levantan un combate

belicoso cuando estás

frente a él?

 

¿has notado cómo el mar

muestra sus colmillos

desde lo más lejano

de su territorio,

como queriendo tragar a la luna 

entera cuando estás

frente a él? 

 

¿has notado cómo el 

mar negocia con el sol los más 

gloriosos atardeceres 

cuando estás frente a él?

 

cariño,

he comenzado a creer

que el océano tiene envidia de ti,

 

la manera en que tus manos 

colisionan

con las mías

en una oleada de 

explosivos remolinos,

 

quiero ser un barco

que navega

tu comienzo

hasta tu final,

un submarino

que empieza la larga travesía

de un viaje sin retorno

hacia lo más vital

de tus arterias,

quiero conocerte

de la manera en que

la garúa conoce

el mes de julio

 

quiero ser el primer

habitante de tus

islas indómitas,

 

quiero que 

tu azul profundo

me consuma

completo.

día 15

te amo de muchas maneras:

te amo, 

por ejemplo,

cuando caminas,

te amo

cuando caes dormido

en mis brazos,

te amo

cuando hablas

de las cosas que más te gustan,

te amo

cuando suspiras 

al terminar de reír,

te amo

cuando el sol

hace brillar las

decenas de cabellos

anaranjados que aún sobrevivien

en tu cabellera,

te amo

cuando estás tan cerca

a mí que puedo

ver el rizo de tus pestañas,

te amo

cuando en un beso

de 3 segundos

me haces 

olvidar el temor

de quebrantar 

la ley

día 14

esta tarde vi un millar de aves

volar en el cielo,

tenían el pecho tupido

de plumas blancas

que se pincelaban con 

el atardecer del sol,

no tenía electricidad en casa

así que me detuve bajo ese

arcoíris de gaviotas

por mucho tiempo.

 

¿puedes imaginar que

un millar de aves son ahora

los dueños de todo lo que existe?

a veces se me olvida

cómo es sentirse así de libre,

.

entonces pienso en ti

y empiezo 

a volar

.

día 13

hace 26 sábados 

me encontraste en la banca

de una plaza,

era una tarde de primavera,

llevaba conmigo las radiografías

de mi dentadura,

vestía con una capucha gris y

camiseta negra de

una antigua película de terror,

te sentaste a mi lado

y me ofreciste tu mano derecha,

al tocar tus palmas

sentí cómo caía

sobre una inmensidad de hojas,

repletas de versos dedicados

a cada parte

de tu cuerpo.

 

 

día 12

esta es una casa en la que el vacío más vacío

se siente cuando no estás en ella,

es un vacío que habla,

que ladra,

que gime,

que toca hasta lo último de la mesa en la sala,

que crece en las plantas que mi padre

acicala con fervor religioso

 

eres el autor de cada novela que

leí a lo largo de 23 años,

el remitente de todas mis cartas

escritas en un blog gatuno,

eres la primera línea de sol

que se filtra entre la frontera de mis persianas

y baila triunfante sobre mi boca

en las mañanas,

como si fuese un beso

bajo un reloj detenido