árboles libres

esta tarde es amplia como el

comienzo y el fin del universo,

mientras descanso en la profunda

inmensidad de tus brazos

me doy cuenta que soy un joven explorador

de tu piel,

mis dedos recorren los paisajes

más asombrosos de tu dermis,

quisiera capturar estos gloriosos

escenarios indómitos y

construirme un hogar en aquel sólido terreno.

 

somos jóvenes exploradores 

de territorios históricos,

de supermercados,

de museos,

de cafés,

de monedas,

de océanos,

de parques,

de mañanas veloces.

 

la sombra de los árboles dibuja

formas gigantescas

a lo largo del jardín,

el ligero viento sacude

de lado a lado

la flor enredada en los anillos de tu cabello y 

no puedo evitar preguntarme:

 

¿cuánto tiempo me tomaría navegar

el mar de tus iris?

¿cuántas raciones de alimento debería llevar

para tan largo viaje?

 

me permites permanecer silente y 

contemplar la maravilla de esta escena,

en medio de aquel silencio me pregunto 

si ya notaste la inseguridad que a veces

presiono con firmeza en mis palmas,

la dificultad con la que comprendo

que puedo ser amado es vergonzosa,

alguna vez mi pecho soportó el 

peso del mundo entero y sufrió los

más devastadores estragos 

de una guerra desastrosa,

la cual dejó mis labios en la 

orilla de una sequía,

 

y a veces solo necesito saber,

egoístamente,

que puedo descansar en la tarde de quien me ama,

.
‘tu regalo hacia a mí es abrazarme en

medio de los vientos que siempre invoco,

mi hogar,

mi corazón,

gracias al cielo eres quien me ama.’

el espejo de mi habitación

el espejo de mi habitación

es muy peculiar,

en el laminado de su superficie

aun viven los dígitos de mi edad,

algunas noches todavía puedo ver

el destello de ciertos rostros que

ahora se me hacen muy difícil de reconocer.

 

el espejo de mi habitación

escuchó las partes más arcanas

de mi existencia,

monólogos en medio de la madrugada y

el televisor encendido a las 2 am

con comerciales de artefactos

electrodomésticos

que pretendían arrullar mi insomnio,

con leal silencio

observó los escondites más recónditos

de mis papeles,

de hojas arrugadas,

exámenes reprobados,

números perdidos en la balanza.

 

el espejo de mi habitación te conoció

el día en que nací;

la fecha de mi nacimiento colapsó

con la llegada de tus nombres,

como si fueran asteroides en medio del

amplio sinfín del universo

que crean una lluvia de planetas.

tienes la habilidad de crear vida.

 

no fue ni el 25 ni el 6

de septiembre cuando nacimos,

 

nací el día en el que

aprendí a hablar,

mi boca mencionaba tu nombre

con cada suspiro que tomaba

entre frase y frase,

como ahogándome en el mar

de tus apellidos.

 

tú naciste el día en el

que te convertiste

en el frágil remedio de mi locura,

en la novocaína de mis delirios y

en la tarde de mis semanas.

 

¿sabes qué significa eso,

mi amor?,

significa que mi vida comienza

en donde tú comienzas,

y termina en donde tú terminas.

 

mi habitación era un océano 

en medio de un clima ártico.

el día en que te conocí

trajiste una puesta de sol a mis persianas,

tenías pinceles en cada una de tus palabras,

pintaste mis paredes de arrebol con

delicadeza artística,

desde ese momento mi habitación

se convirtió en un hogar,

desde ese día colgué tu nombre

en mis labios,

memoricé las líneas de

tus palmas y

recorrí la carretera

de tus iris

dentro un automóvil que

cargaba nuestros besos,

tus besos son como un cielo

lleno de estrellas en una ciudad

a oscuras.

 

el día que entraste a mi habitación,

¿sentiste, cariño,

cómo se rompían,

añico por añico

los cristales de mi espejo?

 

¿me creerías si te digo que

cada vez que menciono tu nombre,

mis labios solo piden

casarme contigo?

viento de verano

son las 4 pm y

lima está teniendo una extraña manera

de disculparse por su precoz

castigo de verano,

al igual que un niño que no puede controlar su temperamento

en un supermercado;

 

el cielo está gris,

mis manos están frías,

olvidé traer mi suéter y 

me ofreciste el que tenías puesto.

admiro ese dulce comportamiento tuyo.

 

quería que vieras la historia

de mí que a nadie conté,

quería que me conocieras 

desde las partes más profundas,

de la manera en la que el titanic

conoció las profundidades del océano atlántico.

 

esa tarde

rodeamos el lugar donde crecí,

mi vieja escuela y 

sus paredes destrozadas,

la arquitectura falible de

la sabiduría humana,

me recordó que somos todos

muy frágiles,

que nos rompemos como el cristal

al paso del tiempo,

me recordó que hace 14 años

mi madre tomó mi mano

mientras yo miraba el cielo gris 

y le hablaba sobre mi día en la escuela

en una ventosa tarde de verano,

me recordó que el tiempo 

es pariente del mar,

se balancea de lado a lado

como el péndulo que

los médiums utilizan para comunicarse 

con los muertos,

dejando al humano confundido

por la velocidad a la que cambia la vida.

 

esa tarde 

puede que te hayas preguntado por qué

miraba esas paredes 

con tal asombro,

como si estuvieran comunicándose

en todo tipo de idiomas,

abrumándome por el volumen de sus voces…

 

y me disculpo,

perdóname.

 

pero pude verme

corriendo por las escaleras,

pude ver a mi madre

en todos los pasadizos.

 

esa tarde

estábamos caminando

las calles de 2006,

esa tarde

tenía 9 años,

esa tarde

te encontraste con el lado más joven de mí,

esa tarde 

conociste la parte más frágil de mí.

esa tarde

me besaste frente a

las paredes destrozadas de mi

escuela y me trajiste

de vuelta a 2019

en una ráfaga de indecible gloria.

 

no podrás creer

cuánta seguridad me hiciste sentir

al tomar mi mano

mientras miraba el cielo gris

en esa ventosa tarde de verano,

 

¿puedes imaginar el esplendor irónico

de recordar que fue una tarde 

en la que encontré lo que estuve

buscando por tanto tiempo 

en todas las escaleras, 

pasadizos,

y puertas 

de mirones?

 

esa tarde

fuimos por galletas oreo,

miré hacia atrás mientras nos marchábamos

y pude verme a mí con 9 años,

sonriendo en tanto se despedía de nosotros.

 

esa tarde 

me liberaste.

.

.

.

.

orquídeas de primavera (o con raíces pero en libertad pt. 2)

el sábado por la tarde

reconocí el abismo de tus iris,

sentí que estaba en

un despegue hacia el centro del universo,

¿cómo explicar el vendaval

que produce tu existencia entre mis

fronteras,

destruyendo todos los edificios de mi ciudad?

 

¿conoces el vértigo de estar a varios kilómetros

sobre el mar y mirar hacia sus olas

como si gritaran tu nombre?

 

eres la única casa en la que

me quiero perder hasta el fin del mundo,

quiero encontrarte en cada pared

de tus columnas,

quiero ser la madera de todos tus puertas,

los libros sobre tus estantes,

el vino de tus copas,

el cristal de tus candelabros,

las sábanas en tus habitaciones,

la foto en tu buró.

 

una vez vi a mi abuela cultivar

orquídeas aquella tarde de invierno,

continué observándola cuidar de sus hojas

con asombroso cuidado cada día

después de la escuela,

esa tarde me di cuenta de que existen muchas

personas que jamás conocerán

tal cariño en toda su vida,

me di cuenta de que existen muchas personas

que jamás conocerán la gloria

de tener una orquídea en un jardín.

 

¿sabías que las orquídeas solo florecen en verano?

¿sabías que eres mi flor de orquídea en un eterno verano?

¿sabías que gianmarco tiene otro sabor desde hace 4 semanas?

con raíces pero en libertad

el idioma de miraflores por la tarde

nos soplaba en el rostro,

jamás había oído con tanta claridad

la música de tus palabras;

cargas arte en cada cosa que haces,

tu piel se convirtió en mi libro favorito,

en mi cumpleaños,

en el país del cual no quiero partir,

la playa de la cual no quiero zarpar,

el barco en el que quiero naufragar.

 

¿alguna vez te comentaron que te

asemejas a la ciencia ficción?

eres como esa fina línea

color coral que forma

el sol en el horizonte del mar;

eres una iglesia llena de mosaicos

en todas sus paredes,

eres un sismo

en lo más profundo de mi océano,

que levanta las más violentas

olas en el centro de su marea;

déjame ser un pedazo de tu respiración,

una parte de tus labios,

un fragmento de tu voz.

 

siempre quise preguntarte:

 

¿sabes que eres una constelación?

¿sabes que llevas todos los planetas en tus palmas?

¿sabías que cargas auroras boreales en tus ojos,

que están llenos de islandia?

 

permíteme explosionar en la más profunda

roca de tu núcleo,

mientras ardemos hasta extinguirnos

y nos convertimos

en un susurro del espacio exterior,

¿quieres convertirte en eternidad conmigo?

¿quieres convertirte en mi casa?

¿quieres que escriban nuestros nombres en 

todos los libros de historia?

.

.

y

te podría esperar

todas las horas

que le tome al hombre

llegar al fin del universo

.

.

hey,

¿quieres ser

mi galaxia?

.

metamorfosis, un llamado a olvidar, y cosas que escribo con una muela menos

el domingo anterior retrocedí hacia la orilla,

estábamos bajo una ciudad de nubes,

aún recuerdo la arena en tus manos

y el mar de mis pies,

la costa primaveral se aferraba a

nuestra piel limeña.

 

nunca me había sentido tan solo

dentro de una casa tan grande,

tan ciego frente a una vista

tan gloriosa,

tan pequeño

sobre una montaña tan ostentosa,

las armas de tus dedos

las reconocí desde tu nacimiento.

 

Ese día te convertiste en un año,

en un recuerdo,

en una banca,

en una avenida de magdalena a las

2:45 pm

que sufría la arrogancia de un bochorno

insoportable,

te convertiste

en una conversación sobre rocas,

playas y dios,

te convertiste en el robo de mi celular,

en los 3 soles que pusiste mi bolsillo,

en un moretón sobre mi calendario,

en el borrón del 2016,

en materia prima

de más de 14 poemas,

te convertiste en

todo lo que quiero desechar,

en todo lo que veo

al querer dormir,

en cada trazo de mis mapas,

en cada sábana de mi cama,

en cada año nuevo que pasa,

en cada uberpool que me enseñaste tomar.

.

pero gracias

.

.

.

12 am (ft. Suwán)

no pude dormir bien los últimos 5 días,
la verdad es que te convertiste en los últimos hilos
de mi almohada,
en la alarma de las mañanas,
en el amargo sabor de una mala noche;

yo no sé, pero creo que eres

lo asertivo y contraproducente en mi vida,

para que me entiendas:

eres la paz y a la vez la vehemencia,
eres los sonidos más profundos de la noche,

esos que tienen ruido,

los bailes de a uno que los imagino de a dos.
las palabras extensas que quedan en la garganta

y no son del todo libres.

eres mi cárcel,

y a la vez mi libertad,
me hiciste probar de ese viento que solo
se experimenta en las más altas montañas
de la tierra;
¿alguna vez te dije que envidio
con osadía la superficie de tus espejos?
¿alguna vez te comenté que me gustaría
transformarme en vidrio,
y ser parte de tu reflejo?

creo que no te he comentado nada,

pero si tan solo pudieras verte desde mis ojos,

mis letras ya no serían necesarias.
el laberinto de tu vida me ha hecho cuestionar que

tal vez enredarse no suena a error si es contigo;

recuérdame despedirme de las ilusiones,
no puedo desearle más que un buen viaje
a través de la profundidad de los océanos
al aire de mis pulmones,
al sueño de mis noches,
al vino de mis vasos

y al alma de mi cuerpo.

la noche en que me perdí (ft. Suwán)

esa noche

la lluvia no era lluvia,

era un océano,

yo me hallaba entre la encrucijada de

huir hacia los vacíos del invierno

o ahogarme en los

escombros de tu velero,

aprendí a agregarle más tiempo

al reloj,

a huir por debajo de las puertas,

a robarle palabras al diccionario.

todas las estrellas de esa noche

cambiaron su nombre al tuyo,

esa noche tú eras el cielo

completo en toda su extensión,

esa noche tú eras la vía láctea

descansando humeante en sus constelaciones.

 

desde la primaria me fascinaba por la

astronomía,

por las tardes recortaba las imágenes

iridiscentes de todos mis libros

como guardando recuerdos de mis viajes intergalácticos,

ahora soy un astronauta que orbita

entre los desastres de tus brazos,

eres todas las estrellas que estudiaba

bajo la luz de mi lámpara,

quisiera ser el primero en

escribir el gran atlas

de tu sustancia

y

ver volar tus alas,

porque estudiarte no es enjaularte,

solo me he vuelto fan

de tu existencia surreal,

de esa en la que debes asomarte

con cuidado para apreciar.

 

cariño, te diré que desde que te vi

te volviste mi filosofía básica,

tu cosmos me ha llamado,

como se llama a las almas

a diferentes espacios.

estoy por irme,

entiendo tu existencia aquí,

no te quiero detener.

has devuelto la vida a mi alma,

al haberte posado

un momento sobre mí, y

gracias.

miraflores, benavides, lima, y más lugares en dónde caminar a las 3 am

la noche de año nuevo

debía haber sido espesa

como el humo del incienso

que descansa intocable

entre piezas de esotería en el centro de lima,

estábamos en medio de un otoño glaciar,

las luces coloridas nos recordaban

a nuestra última cena;

yo había subestimado el errante poder

de las predicciones del clima limeño

y solo me sostenía un malnutrido cortavientos

que separaba los terremotos de mi piel

de la brisa aun navideña.

 

en la noche de año nuevo

la penumbra de las calles de miraflores

eran cortinas cómplices,

invidentes testigos a nuestra

ilegal huida emprendida

de la música estrepitosa que

nos invitaba a ser poco más que animales salvajes,

en nuestras palmas reposaba

un museo lleno de arte

envuelto en la más solitaria paz del río rímac,

este museo estaba lleno

de habitaciones oscuras como el silencio,

todas las personas que la visitaban

terminaron por arruinar

las últimas bombillas y

ya no había repuestos en el sótano,

la paciencia con la que reaccionabas

era conmovedora,

todas las noches tus hermanos te esperaban

en la bañera,

eras un ser humano ejemplar.

 

fuimos creados del más puro de los misterios,

jamás nos importó entender el

origen de nuestro dispar lenguaje

que nadie logró traducir,

te juzgaban por ser un diccionario lleno de arte,

yo arrancaba hoja por hoja

las maravillas que

vestías oración por oración,

y colgué cada pedazo en las puertas de mi casa

mientras las observaba parpadear con

la violencia que solo ostentan 

las luces más brillantes.

 

encontramos la manera de entendernos

sin palabras,

nuestras manos conocían

el idioma de nuestro presente.

 

ese momento,

esa noche,

 

era más que el último día del año,

ese momento,

esa noche,

 

era más que el final de un día inundado de caos,

 

en ese momento fuimos

un museo lleno de columnas,

éramos el centelleo del alumbrado público

en una calle de miraflores,

éramos las avenidas,

éramos el calmado mar de la costa verde,

éramos el dormido tráfico

de benavides a las 3 de la mañana

que resembla el precario sueño de un monstruo

quien amenaza con un oleaje de smoke cancerígeno

.

.

.

éramos el año entero que se iba

y el que venía,

éramos lima completa con

todos sus diminutos museos.

esa noche éramos

un continente

que llevaba nuestros nombres

dibujados

en cada pulgada

de tierra.

un viaje oceánico de 1000 años

el agua estaba más fría que de costumbre

esos últimos 7 días,

la flama de la estufa y

la electricidad del microondas

parecían haber perdido su poder primario

de agitar desenfrenadamente un montón de moléculas,

tal como la función conveniente que la memoria realiza

al seleccionar qué recuerdos mantener

y cuáles eliminar.

 

esa noche muchos de nuestros vecinos

esperaban detrás de la puerta,

preguntaban sobre tu paradero y

las estrictas razones de tu confinamiento

a los metales de una cama tan indiferente,

esa noche mi voz mudó de lenguaje,

de país,

como la piel de un mamífero

al entrar a una de las estaciones más frías del año,

mis respuestas nunca satisficieron

los incisivos oídos de los vecinos,

los baños se habían convertido en

mis preferidos lugares para estar,

sus paredes nunca antes me habían visto

abrazar el piso mientras pretendía

convertirme en parte del frío

por al menos un par de minutos,

como si fuera un agujero negro

en los extensos horizontes de la galaxia,

en ese momento quise ser una galaxia,

un sonido,

un ave,

el tiempo.

 

el día que regresaste a casa

el agua estaba muy fría,

desempolvé todos los retratos y

cumplí 6 años más,

el invierno se había extendido hacia diciembre

y ya no podíamos completar nuestro

rutinario pasatiempo de ver la televisión

o caminar en el parque a las 4 de la tarde,

el sonido del sueño te abrazaba

con sábanas blancas en medio del océano

mientras yo te despedía

agitando un pañuelo rosa con mi mano derecha

alzada hacia la densa nubosidad de la atmósfera

desde las lejanas orillas de mi nombre.

 

esa mañana mi padre llamó al teléfono

y me comentó sobre tu viaje por 1000 años

a través del océano,

aún recuerdo cómo todo se convertía

en silencio progresivamente.

.

esa mañana el agua estaba hirviendo.

.